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ANTE LA MASACRE DE SETENTA Y DOS MIGRANTES EN EL RANCHO SAN FERNANDO, TAMAULIPAS.Sicsal MéxicoCon dolor y con rabia profundos contemplamos, aún incrédulos, el abominable fruto de la globalización de la injusticia, que echando de su tierra, de los tiernos brazos de sus familias, de la amiga fraternidad, de su cultura, de su pan y su alegría a millones de seres humanos, cuyo único delito es querer alcanzar “el norte” en busca del sustento para los seres que aman. Setenta y dos hermanas y hermanos migrantes han sido víctimas de un abominable crimen imputable, en primerísimo lugar, al Estado mexicano y a las supuestas autoridades responsables de nuestra seguridad. En ese éxodo forzado al que se ven arrojados y que les obliga a cruzar el valle de sombras y de muerte que se ha convertido el territorio mexicano, decenas de hermanas y hermanos nuestros han encontrado la extorsión , el secuestro, la mutilación y la muerte y han dejado en la orfandad a decenas de familias. Pese a que desde hace varios años hemos denunciado de manera sistemática, documentada y concreta las innumerables violaciones que sufren estas hermanas y hermanos a manos de los diversos cuerpos policíacos -municipales, estatales y federales-, así como por las autoridades de migración y el ejército mexicano; el gobierno federal ha dicho que no hay información “verídica y comprobable”, se ha burlado de las víctimas, ha perseguido y amenazado a las y los defensores de derechos humanos de los migrantes y siempre trata de minimizar y ocultar estos hechos con un simple: “es un hecho aislado, estamos investigando”. En esta hora de dolor expresamos nuestra solidaridad con las familias de las personas asesinadas, les compartimos la palabra de nuestro Padre Bueno quién, amoroso, nos habla diciendo: “En el desierto acampará el Derecho; en el jardín descansará la Justicia. La obra de la Justicia será la Paz y los Frutos de la Justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre”. Llamamos a todas las Organizaciones nacionales e internacionales que trabajan a favor de los Derechos de los Migrantes a redoblar los esfuerzos de denuncia y defensa de nuestros Hermanos Migrantes. A los diferentes niveles de gobierno, si tienen oídos para oír oigan el clamor de este Pueblo que, en Éxodo permanente, camina en pos del Huerto de la Justicia tantas veces prometida y tantas veces burlada. Exigimos el pronto castigo a todas y todos los culpables que, por acción o por omisión, participaron en este crimen. Exigimos la presencia de un relator de la Organización de las Naciones Unidas para las y los migrantes, que vigile de manera cercana las acciones del Estado mexicano y deslinde su responsabilidad ante estos hechos. ¡ Cielos y tierra oigan! Escuchen la queja de Dios Atentamente, México, D.F. a 26 de agosto de 2010 |