Sobre la Tormenta Agatha

Fundación Guillermo Toriello: Enrique Corral

Queridos amigos y amigas:

Como sabemos que han estado pendientes de los acontecimientos ocurridos en Guatemala desde finales de mayo tanto por la erupción del Volcán Pacaya, como por los efectos de la tormenta Agatha, queremos compartirles algunas informaciones y lecciones que vamos sacando. Les puede servir a ustedes y a sus colectivos.

Todavía tenemos muy frescos en la memoria los daños que causó el Stan en el 2005. Apenas estamos terminando algunos de los proyectos de reconstrucción y ya nos ha sacudido una nueva tormenta, Agatha y la erupción del Volcán Pacaya causando graves daños. Estos hechos han venido a afirmar más la conciencia de la gran vulnerabilidad de Guatemala y C.A, y los efectos que tiene en la región los problemas climáticos y medioa. La tormenta reciente ha causado daños que rebasan los ocasionados por el Stan en infraestructuras y en la economía a pesar de que el tiempo de lluvia fue más corto. Les adjunto un informe de la CONRED y otro de la FAO. Ahí están todos los datos que les pueden ser útiles.

Como ven los daños, las muertes y la destrucción obviamente es de gran magnitud y muy dolorosa pues afecta como siempre a los que más sufren normalmente. Sin embargo en medio de esta tragedia constatamos que la preparación y los sistemas de alerta temprana que fueron dándose a conocer y ensayando después de la tormenta Stan han sido útiles. Por ejemplo, en San Lucas Tolimán y Santiago Atitlán ayudaron a que las comunidades que han sido capacitadas y cuentan con organización, pudieran ser evacuadas sin tener pérdida de vidas. Vemos que hay que hacer un esfuerzo permanente dentro del trabajo de desarrollo local en la línea de gestión de riesgo ya que no puede haber desarrollo sostenible sin capacidad de gestionar el riesgo.

A nivel nacional, el país está un poco más preparado y ha fortalecido sus instituciones y coordinaciones en este sentido, pero constatamos una vez más que la capacidad de respuesta de los organismos estatales es muy limitada. Siempre lo ha sido, pero ahora sí se sienten las deficiencias y debilitamiento y desmantelamiento de la institucionalidad pública como consecuencia de la gestión neoliberal. También está influyendo el uso partidario que cruza las decisiones de política pública y quehacer del gobierno y de la oposición conservadora.

En el caso de esta tormenta observamos que la magnitud de la destrucción, especialmente de las vías de comunicación se constituyó en un factor que incidió en las dificultades para que las instituciones de socorro, asistieran con celeridad a la población. Nosotros extraemos claramente una lección que nos ratifica en nuestra línea de trabajo: La magnitud de estos fenómenos no se pueden atender desde el centralismo gubernamental. Son las capacidades y condiciones locales y comunitarias, el elemento fundamental para actuar en la emergencia y atender las necesidades inmediatas de la población, demandando las competencias que corresponden a las entidades gubernamentales. Es por ello que exigimos que se descentralicen los servicios, que haya una gestión deliberada desde el gobierno central y todos los organismos del Estado, orientada a fortalecer esas capacidades locales, para que el gobierno municipal, las instituciones de socorro en los municipios, el sistema de salud y las delegaciones de los organismos de prevención y preparación (COMRED) estén en capacidad de atender las necesidades de la población; sin esperar que todo llegue de fuera a todo el país y en el mismo momento. Es imposible.

Constatamos que son los vecinos, familias y comunidades organizadas las primeras instancias que se solidarizan con las personas más afectadas. De allí la importancia de fortalecer la organización, el poder local y la solidaridad comunitaria. No es posible que esperemos que el maíz llegue de fuera, cuando los mercados locales cuentan con alimentos suficientes para la población. Obviamente se deben implementar medidas para captar la solidaridad ante la emergencia, pero también incidir en la creación de mecanismos y normativas locales y nacionales para un eficiente control de precios y acceso a los alimentos disponibles en el territorio.

Nosotros como fundación pudimos dar una respuesta bastante rápida y organizada en los territorios donde tenemos posibilidades de apoyar a la población afectada (San Lucas Tolimán, Santiago Atitlán, Sololá, ). En estos lugares buscamos sinergias y coordinación con las entidades públicas y sociales, así como con las autoridades municipales y comunitarias. Allí es donde se deben definir las prioridades para actuar en consulta y con plena participación de las comunidades. En esto ha sido determinante tener equipos ya bastante preparados en los territorios afectados y en buena medida por haber vivido muy de cerca el Stan. Usamos nuestra experiencia para salvar las vidas de la población y apoyarles en sus necesidades más ingentes. Así se ha dispuesto de los vehículos, los medios de comunicación, combustible, personal técnico para levantar información en el terreno y recursos económicos para poder actuar. Hemos privilegiado esta línea sin dedicarnos tanto a la limitada capacidad de acopio y traslado desde la central.

Desde el inicio comenzamos a gestionar y movilizar recursos con nuestras socias de la cooperación internacional, con respuestas rápidas de varias contrapartes. Seguimos buscando fuentes de apoyo, incluidas las entidades nacionales porque la emergencia no ha pasado y la reconstrucción será bastante difícil. Como verán en nuestra página WEB habilitamos una cuenta bancaria para recibir donaciones para la emergencia.

En los territorios más afectados la ejecución de los proyectos que están en marcha, seguramente se verá retrasada; vamos a tratar de que este retraso sea el necesario. Somos conscientes que la emergencia no sustituye la responsabilidad que tenemos en relación a la ejecución de los proyectos. Lo que sí pensamos y estamos haciendo es priorizar y reorganizar las tareas de manera que se implementen aquellas actividades que van a incidir para mejorar la situación de la población, por ejemplo reactivando la producción, avanzando la reconstrucción, fortaleciendo la organización y manteniendo la orientación para la preparación y gestión de riesgos.

Las medidas y acciones que implementemos deben estar orientadas a incidir para que la vida de la población se “normalice” lo más pronto posible, estar muy vigilantes a que los derechos de la población afectada sean preservados y contribuir para que la población se ubique en condiciones de menor riesgo, fortaleciendo sus capacidades y preparación para afrontar las emergencias.

Estas actividades van de la mano de preparar nuestra mente y ánimo, y generar los mecanismos y los recursos para responder a cualquier alerta. Tomen en cuenta que estamos al comienzo del invierno y se están anunciando una doce más de tormentas. Este es un problema global, el cambio climático nos está golpeando. Entre todos debemos corregir el rumbo del modelo de desarrollo y uso y cuidado de los bienes naturales. Nosotros acá nos toca defender la vida y buscar mejores condiciones para desarrollarla. Pues finalmente esta es nuestra tierra y “no la amamos por grande y poderosa, por débil y pequeña, sino -- como dice Luis Cardoza y Aragón en el Río--, la amamos porque es la nuestra” Vulnerable sí, insegura también, pero es la nuestra, es donde vivimos y vivirán otras generaciones.

Guatemala, 9 de junio de 2010.

Un abrazo solidario.

Enviado por editor el Mar, 2010-06-08 22:00. categories [ ]